Cambiar de rumbo

Experiencias personales

En la vida, las cosas van cambiando. Los caminos van bifurcándose y te vas guiando por la intuición, sin saber qué te deparan estos extraños senderos. Tomas decisiones que pueden parecer banales, pero que al largo de los años te han llevado hacia un lugar totalmente distinto al que hubieras llegado si hubieras tomado cualquier otra decisión.

Hace poco, decidí cambiar de trabajo. Yo, que estaba contentísima de trabajar sólo dos días a la semana para poderme dedicar el resto de días a mis proyectos personales. Yo, que siempre he preferido tener más tiempo libre y menos dinero, que ahogarme en la rutina de trabajar ocho horas al día. Ahora estaba a punto de sumirme a trabajar esas temidas cuarenta horas semanales y prescindir de todo aquel tiempo libre que antes tenía. ¿Pero qué co** se me había pasado por la cabeza?

Hacía algunas semanas que tenía ganas de cambiar de ambiente. De sentirme útil. De crear cosas nuevas. Y se me cruzó la oportunidad para hacerlo. Tenía miedo a equivocarme. De tomar la decisión incorrecta. De dejar de ser lo feliz que era.

Aun y así, no podía dejar pasar la oportunidad de trabajar en una de las mejores empresas del sector, en Barcelona. Una empresa que ya conocía casi casi desde que se formó, donde habían desarrollado proyectos chulos para empresas muy grandes. Una de las cosas de las que tenía miedo, era dejar de diseñar páginas web. Era la parte creativa de crear páginas web que más me gustaba, y ahora dejaría de hacerlo. Pero tengo que confesar que el hecho de saber que podría trabajar desde casa la mayoría de días, fue la clave para tomar mi decisión.

Y ya han pasado cuatro meses y no me arrepiento de haber dado ese paso. Ahora, formo parte de un bonito equipo y me siento útil. No hecho en falta diseñar webs y desarrollo proyectos grandes que me enorgullecen una barbaridad.

Pero un daño colateral de haber tomado esta decisión, es que también me ha hecho tomar otras decisiones. Me he dado cuenta de que el proyecto paralelo que había emprendido y que más me motivaba mientras estaba en la otra empresa, ahora ya no lo encontraba importante. Que ahora estaba disfrutando más en el trabajo que llevándolo adelante. Así que he decidido renunciar a él.

Y me ha pasado una cosa curiosa. El hecho de terminar mi jornada laboral, y no obligarme a seguir avanzando en ese proyecto ni intentar ganar más dinero por mi cuenta, ha echo que mis niveles de estrés hayan bajado enormemente. Duermo mucho mejor, desconecto totalmente después de trabajar, y disfruto como nunca de los fines de semana.

Renunciar a ese proyecto también me ha motivado a volver a una de mis grandes pasiones: La fotografía. Ahora tengo ganas de dejarme llevar por lo que ven mis ojos. De viajar, de ver sitios nuevos, de captar con la cámara la belleza de la naturaleza. De disfrutar de un paisaje sin pensar en nada más. Hasta de volver a participar a concursos de fotografía.

Disfruto de mi trabajo como nunca. Disfruto de mi tiempo libre todavía más si cabe. Y aunque las circunstancias de mi vida han dado un giro de 180 grados, sigo siendo tan feliz como lo era antes. Y al final, eso es lo que realmente importa.


Laura Agustí

Me dedico al mundo del diseño de páginas web y de aplicaciones multimedia. Me apasiona la fotografía creativa y no puedo salir de casa sin una cámara en el bolsillo, aunque sea la del móvil. Cuando no estoy trabajando, me podréis encontrar dando vueltas a posibles nuevos proyectos o haciendo cualquier cosa creativa: haciéndome mi propia ropa, fotografiando, redecorando mi hogar, haciendo manualidades, etc.

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